Luis Buñuel, Salvador Dalí, 1929.
O como también se pudo haber llamado, “Es peligroso acercarse al interior”, es un film construido en base a un sueño de Luis Buñuel y un sueño de Salvador Dalí.
Es un film sin continuidad narrativa, espacial y temporal, y sin conexiones lógicas, aun que si el espectador lo intenta, puede entender algunos puntos inconscientes de este ejercicio que une las mentes, sueños y delirios de dos artistas. El acuerdo entre los autores fue no intentar mantener el control de sus pensamientos, dejar correr su asociación libre al máximo: “Una masa de imbéciles que ha encontrado hermoso y poético lo que en el fondo no es más que una desesperada, apasionada llamada a la muerte” dijo Buñuel cuando la obra fue aclamada.

La navaja que se mueve sobre el ojo, y lo corta, dividiendo a este ojo en dos, y a partir de ahí, de ese delicado pero agresivo movimiento, se suceden todas las incoherencias. En efecto, un ojo nuevo para ver el cine, cortar con la mirada convencional, “acercarse al interior”, a lo onírico, lo pulsional, lo desatado.
Los intertítulos típicos de las películas no sonoras, ironizan con el orden que intenta establecerse en las películas: «Érase una vez», «Ocho años después», «Hacia las tres de la mañana», «Dieciséis años antes», «En primavera» aclaran muy poco, pues las imágenes del sueño no dan lugar a la reordenación temporal (como sí se puede hacer en films como “Memento”).
La apreciación por el arte y la muerte en el homenaje en la secuencia final a las obras “Duelo a Garrotazos” de Goya o” Angellus” de Millet denota el placer en el recrearse y vivir en la intelectualidad. El piano que carga los putrefactos burros muestra el desprecio hacia lo burgués.
Destrozando el modo de representación institucional, la estructura aristotélica del relato, la continuidad o raccord entre planos, Un perro andaluz es la expresión del pensamiento más profundo y onírico de dos hombres intrigados por la imagen.
Un perro andaluz se trata de arte con el primer pensamiento, con la asociación libre, con el delirio y lo onírico, que es lo que hace el cerebro cuando descansa.
Las imágenes en movimiento filosofan y viajan entre el intelecto del ser humano, los miedos, las preocupaciones, las experiencias,… de nuevo y también en Un perro andaluz.





